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Cuando pensamos en calcio, lo primero que suele venirnos a la cabeza es la leche, el yogur o el queso. Los lácteos son una fuente de calcio importante, pero no son la única opción. Existen muchos alimentos con calcio que pueden ayudarte a completar una dieta variada, especialmente si buscas alternativas por alergias o intolerancias, preferencia personal o simplemente quieres ampliar tus opciones.
El calcio es un mineral esencial para el organismo. Ayuda a mantener huesos y dientes en buen estado, y también participa en el movimiento muscular, la transmisión nerviosa y la coagulación de la sangre. Además, la vitamina D favorece su absorción, por lo que una alimentación equilibrada y unos hábitos saludables también son necesarios.
Además de en los lácteos, podemos consumir calcio de otros alimentos. Lo importante es combinar distintas fuentes para conseguir una alimentación completa y variada. Aquí tienes algunas opciones fáciles de incorporar a tu alimentación diaria:
Las sardinas y el salmón en conserva, cuando se comen con su espina blanda, son una buena fuente de calcio. Además, también aportan proteína y grasas saludables. Es una opción fácil para ensaladas, tostadas o platos rápidos.
El brócoli es una verdura que aporta calcio y otros nutrientes interesantes dentro de una alimentación equilibrada. Puede consumirse al vapor, salteado, en cremas o como acompañamiento de carnes y pescados. Además, su versatilidad hace que resulte fácil incorporarlo a los menús semanales.
El tofu puede ser una fuente muy interesante siempre que esté cuajado con calcio. Algunos tipos se preparan con sales de calcio, por lo que conviene revisar la etiqueta.
Las propiedades de las espinacas las convierten en un alimento muy interesante dentro de una dieta equilibrada. Aportan calcio, además de otros nutrientes como fibra, hierro y vitaminas. Aunque no son la fuente de calcio más aprovechable por el organismo, sí pueden contribuir a una alimentación variada y saludable. Las espinacas pueden consumirse en salteados, cremas, tortillas o como acompañamiento de numerosos platos.
Las almendras son uno de los frutos secos más conocidos por su contenido en calcio. Pueden tomarse como snack, añadirse a yogures, ensaladas o cremas.
La chía también aporta calcio y puede incorporarse en desayunos, yogures, batidos o puddings. Además, es muy fácil de añadir a recetas dulces y saladas.
Algunas bebidas vegetales, como las de soja, almendra o avena, están enriquecidas con calcio. En este caso, es importante revisar el etiquetado para confirmar que lo contienen.
Las legumbres, como los garbanzos, también pueden contribuir al aporte de calcio, además de fibra y proteína vegetal. Son perfectos en guisos, ensaladas o hummus.
Las judías blancas son otra legumbre que puede ayudar a sumar calcio en el menú semanal. Combinan muy bien con verduras, arroz o pescado.
Las semillas de sésamo destacan por su contenido en calcio y pueden incorporarse fácilmente a ensaladas, cremas, tostadas o platos de verduras. El tahini, una pasta elaborada a partir de estas semillas, también es una buena forma de incluirlas en la alimentación.
Lo importante es no depender de un solo alimento. La mejor estrategia es combinar distintas fuentes a lo largo de la semana para conseguir una dieta más completa y equilibrada.
Incorporar alimentos ricos en calcio no tiene por qué ser complicado. Puedes preparar una ensalada con garbanzos, sardinas y verduras; añadir semillas de sésamo o almendras a una crema; combinar brócoli con pescado; o preparar un hummus con tahini para tomar como aperitivo o acompañamiento.
También puedes incluir legumbres varias veces por semana, alternar pescados como el salmón o las sardinas, y tener siempre a mano verduras como brócoli o espinacas para completar tus comidas.
El calcio es un mineral fundamental para el organismo. Su función más conocida es la formación y el mantenimiento de huesos y dientes, pero también cumple otros roles importantes como:
Por eso, asegurar un buen consumo diario es clave para prevenir problemas como la osteoporosis o la debilidad ósea.
Más allá de elegir alimentos ricos en calcio, también conviene tener en cuenta su absorción. La vitamina D ayuda al cuerpo a absorber el calcio, por lo que una alimentación equilibrada, una exposición solar responsable y seguir las recomendaciones de un profesional cuando sea necesario puede favorecer un mejor aprovechamiento del calcio en la dieta.
Ya has visto que hay muchos alimentos con calcio que no son lácteos. Pescados, verduras, legumbres, frutos secos, semillas y productos enriquecidos pueden ayudarte a construir una dieta más variada y equilibrada. Lo importante es combinar distintas fuentes a lo largo de la semana y adaptar el menú a tus gustos, necesidades y hábitos diarios.
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