Mitos sobre la alimentación que te han contado

A lo largo de los años, han rondado muchos mitos sobre la alimentación que han condicionado la manera en la que nos alimentamos hoy en día.

En una actualidad en la que cada vez somos más consciente de la importancia de cuidar nuestra alimentación es importante que sepamos diferenciar entre simples mitos e información fiable.

Los mitos más comunes sobre la alimentación

El interés creciente por querer llevar un estilo de vida saludable y comer bien contribuye a que se expandan consejos y comentarios sobre alimentación, sin una base científica detrás. Por eso, es importante analizar cada creencia y saber qué hay de verdad en cada una de ellas. 

 “Los carbohidratos engordan”

Quizá sea uno de los mitos más conocidos. Los hidratos de carbono son la principal fuente de energía del organismo. Lo que puede provocar el aumento de peso no es su consumo, sino el exceso de calorías debido a una ingesta elevada y la elección de carbohidratos poco saludables.

La periodicidad de consumo dependerá del estilo de vida de cada persona y del objetivo que tenga. En función del nivel de actividad y los objetivos personales, se recomienda ajustar su consumo: una persona sedentaria puede optar por un consumo más moderado; si el objetivo es perder peso se pueden consumir entre 3 y 5 días por semana; y en el caso de querer ganar músculo y hacer deporte pueden comerse a diario, especialmente antes y después de comer.

Muchas personas asocian los carbohidratos únicamente a la pasta o el arroz, pero existen muchos más. Las verduras, la fruta, las legumbres, las patatas y la avena también forman parte de este grupo y deben estar en la base de tu alimentación. Te recomendamos incluir hidratos integrales en tu alimentación para conseguir más energía y más saciedad y evitar pan blanco, snacks ultraprocesados o bollería industrial.

 “Los productos light no engordan”

Que un producto tenga la etiqueta “light” significa que contiene un porcentaje menor de azúcar, grasas o calorías, pero no que no engorde. En muchos casos, para mantener el sabor del producto original, añaden edulcorantes, almidones o azúcares añadidos a estos productos haciéndolos menos saludables.

También es habitual que este término genere seguridad al consumidor y llegue a consumir mayores cantidades de estos productos, provocando finalmente un consumo igual o mayor al del producto original.

 “No se debe comer fruta a partir de la tarde”

Se cree que comer fruta a partir de la tarde o por la noche favorece el aumento de peso debido al azúcar que contiene. La fruta aporta azúcares naturales, pero también es rica en fibra, vitaminas, antioxidantes y minerales, por lo que cualquier fruta es un alimento saludable en cualquier momento.

Lo que influye en el aumento de peso es la cantidad total de calorías consumidas. En caso de querer evitar frutas con un contenido más alto en azúcar como el plátano, la piña o las uvas, puedes optar por otras como la mazana, el melocotón la naranja o los frutos rojos. 

 “El zumo de limón en ayunas ayuda a perder peso”

Aunque tomar zumo de limón puede formar parte de una rutina saludable, no hay nada que demuestre que ayuda a perder peso. El limón aporta vitamina C y es refrescante, pero no se le conoce una propiedad “quemagrasas”.

¿Por qué existen tantos mitos sobre la alimentación?

Los mitos en la alimentación surgen por factores culturales y sociales. Principalmente, porque se heredan de generación en generación y ya se han quedado en la sociedad y, en la actualidad, porque se divulgan a través de las redes sociales y no se contrastan con profesionales.

Muchas personas, de cara a afrontar una pérdida de peso, prefiere optar por métodos o acciones caseros y gratuitos como recurrir a los mitos en lugar de acudir a profesionales como entrenadores personales y nutricionistas.

¿Cómo identificamos información fiable sobre alimentación?

En una sociedad en la que la información está al alcance de todos, es fundamental saber identificar qué fuentes son realmente fiables antes de poner en práctica cualquier recomendación.

Es importante diferenciar entre fuentes oficiales y profesionales. Podemos encontrar contenido útil en internet y redes sociales, siempre que proceda de profesionales de la salud cualificados o de organismos reconocidos.

Al mismo tiempo, conviene desconfiar de dietas rápidas o soluciones milagro, ya que suelen carecer de base científica. Para abordar cambios en la alimentación, lo más recomendable es acudir a profesionales que puedan asesorarnos.

Llevar un estilo de vida y una alimentación saludable no debe ser complicado ni estar basado en dietas ni normas exigente. Consiste en encontrar un estilo de vida en que te sientas a gusto y crear hábitos saludables para el día a día.

Los mitos alimentarios nos rodean y pueden afectar a tu forma de alimentarte y consumir alimentos sin darte cuenta. Es importante comprender que comer bien no consiste en seguir mitos o tendencias, sino en construir hábitos de comida y deporte en nuestro día a día.