Intolerante a la lactosa. ¿Cómo afecta a la alimentación? 

Seguro que tú también conoces a alguien que tiene intolerancia a la lactosa. Existen muchas intolerancias, pero la intolerancia a la lactosa es una de las más comunes.

Es importante detectarla a tiempo para adaptar tu dieta. Esto no quiere decir que tengas que renunciar a una alimentación variada, basta con adaptar tu dieta para seguir disfrutando de todo tipo de platos, ¡entre los que los helados, quesos y dulces también tienen cabida!

¿Qué es la lactosa y qué significa la intolerancia a la lactosa?

La lactosa es un tipo de azúcar que contienen de forma natural muchos lácteos, entre ellos, la leche. La lactasa es la enzima que ayuda a digerir la lactosa. Cuando la lactasa no está presente o es insuficiente, ocurre lo que conocemos como intolerancia, que no es lo mismo que alergia. De hecho, la alergia a la lactosa no existe, pero sí a la proteína de la leche.

Diferencia entre intolerancia y alergia

La intolerancia, al igual que la sensibilidad, tiene relación con la digestión. Sin embargo, las alergias tienen efectos en el sistema inmunológico, llegando a provocar reacciones cutáneas, respiratorias e incluso fiebres.

Por ello, es importante conocer las alergias e intolerancias y apostar por una alimentación saludable adaptada a tus necesidades. No tienes de qué preocuparte, porque igual que existe una alimentación para celíacos específica pero variada, los intolerantes a la lactosa también pueden encontrar todo tipo de productos adaptados, incluso helados sin lactosa.

¿Cómo se manifiesta la intolerancia a la lactosa?

Si te preguntas cuáles son los síntomas de la intolerancia a la lactosa, existen numerosas manifestaciones que pueden interpretarse como señales, pero a cada persona le puede afectar de una manera diferente. Suelen aparecer entre 30 minutos y tres horas después de tomar alimentos o bebidas que tengan lactosa. Estos son algunos síntomas de los más comunes:

  • Hinchazón en la zona del abdomen. Si notas que tu barriga se infla, notas pesadez e incluso presión, puede ser una señal para que consultes a un profesional.
  • Dolores y espasmos. Pueden ser molestias leves, moderadas o intensas, además también puede ser dolor intermitente o constante.
  • Gases. La fermentación de la lactosa en el intestino al no absorberse correctamente puede provocar flatulencias.
  • Diarrea. Como se suele decir, el cuerpo es sabio y sabe lo que el cuerpo no está digiriendo correctamente. Es entonces, cuando se diluye la lactosa con el agua y se provocan las heces.
  • Estreñimiento. Aunque es menos común, también existen personas que padecen justo lo contrario: exceso de estreñimiento.
  • Náuseas: También es menos común, pero algunas personas pueden llegar incluso a vomitar.

Es importante aclarar que los síntomas no siempre dependen de la cantidad de lactosa que tomes, es decir, que ingerir más lactosa no tiene por qué producir peores síntomas ni por más tiempo. Aquí entra en juego el nivel de lactasa que tu cuerpo es capaz de producir. Por eso, hay personas intolerantes a la lactosa que optan por tomar lactasa en pastillas cuando saben que van a consumir este tipo de alimentos.

Por eso, a las personas que son intolerantes, les recomiendan seguir una rutina alimentaria, por ejemplo, pensando con tiempo el menú semanal y aplicando trucos de cocina como las técnicas del meal prep o el batch cooking para asegurarte de que lo que vas a comer no va a sentarte mal después.

Si aún tienes dudas de cómo se detecta la intolerancia a la lactosa, puedes acudir a un profesional, hacerte las pruebas pertinentes y seguir sus consejos.

Tipos de intolerancia a la lactosa

Existen diferentes tipos de intolerancias según sus causas y sus síntomas:

Intolerancia a la lactosa primaria

Es la intolerancia más común entre las personas. Ocurre cuando la producción de lactasa disminuye, por lo que puede ocurrir de manera drástica de un día para otro. Los síntomas más comunes son diarrea, gases y distensión abdominal.

Intolerancia a la lactosa secundaria

La causa principal es otras enfermedades como alguna infección intestinal, enfermedades bacterianas, celiaquía… Este tipo de intolerancias en ocasiones es solucionable, aunque es un proceso largo y no ocurre en todas las personas.

Intolerancia a la lactosa congénita

Es muy poco común y les pasa a las personas que nacen ya con la intolerancia. Suele ser genético, por lo que es bastante probable que, si un bebé nace intolerante a la lactosa, alguno de sus padres le haya transmitido esta variante genética.

¿Qué comer si eres intolerante a la lactosa?

Si crees que seguir una dieta para intolerantes a la lactosa es complicado, te equivocas. Existen muchos alimentos que por su naturaleza no llevan lactosa (verduras congeladas, pescado natural e incluso algunos platos preparados), pero siempre es recomendable leer las etiquetas porque nunca sabes qué alimentos pueden contener trazas.

No te preocupes, hemos pensado en todas las personas y tenemos una categoría únicamente de productos sin gluten y sin lactosa, para que además de todos los productos que naturalmente están hechos sin lactosa, todas las personas puedan disfrutar de sus caprichos como una pizza con mucho queso, unas croquetas cremosas, un helado de vez en cuando, ¡incluso de un crepe de chocolate! bofrost* free está pensado para que todas las personas intolerantes a la lactosa tengan su rincón.

Además, si buscas recetas de desayunos, comidas o cenas sanas y rápidas sin lactosa, aquí te dejamos algunas propuestas:

  • Desayuno sin gluten y sin lactosa. Ideal para esos findes que te quieras dar un homenaje, ¡variedad y placer a partes iguales!
  • Ensalada de arroz con pimientos y salmón marinado. Una opción saludable, equilibrada y estupenda incluso para comer de tupper, ¿te atreves a probarla?
  • Carne a la plancha con patatas cocidas. Sin duda, un clásico de los que no fallan. Opta por tu carne favorita: pollo, ternera, cerdo… te asegurarás de tener una comida llena de nutrientes y sin lactosa.
  • Guiso a tu gusto. Para los días de frío y no sepas qué preparar, también hay una gran variedad de guisos que podrás tomar sin lactosa, como el guiso mar y montaña de sepia con chorizo. Eso sí, ten cuidado con las salsas, en especial las de setas y champiñones, puesto que en muchas ocasiones echan leche, nata o alguna crema con lactosa para dar una mejor textura.


Ya sabes todo sobre la intolerancia a la lactosa: síntomas, tipos e incluso dietas y recetas que puedes seguir. Ahora, es momento de entrar a tus fogones y mostrar a los tuyos que la intolerancia a la lactosa no es un obstáculo en la cocina.