Formas de cocinar: maneras de preparar alimentos

Existen muchas formas de cocinar y cada una influye de manera distinta en el sabor, la textura y el valor nutricional de los alimentos. Conocer las principales maneras de preparar alimentos te ayudará a variar tus menús, comer de forma más equilibrada y adaptar la cocina a tu ritmo de vida. Descubre en este artículo los tipos de cocinado más habituales y cuándo conviene utilizar cada uno.

¿Qué tipos de cocinado existen?

Los distintos tipos de cocinado se diferencian por la manera en la que se aplica el calor y por el uso de materiales como agua, grasa o aire. Cada técnica de cocina afecta a los alimentos, por lo que conocerlas ayuda a cocinar mejor y a adaptar las recetas a cada necesidad. Ya sean métodos tradicionales como el horno u opciones más rápidas y actuales como la air fryer, es conveniente saber de todas para optimizar el tiempo y adaptarte a tus necesidades en la cocina.

Cocinar con calor seco

Cocinar con calor seco consiste en aplicar el calor directamente al alimento sin añadir líquidos. Es una de las técnicas más utilizadas y permite potenciar el sabor y conseguir texturas doradas o crujientes. Dentro de este grupo se incluyen métodos como cocinar al horno, la plancha o la parrilla, muy habituales tanto en el día a día como en ocasiones más especiales en los que te apetece hacer una barbacoa. Este tipo de cocción es ideal para carnes congeladas, pescado y verduras preparadas, y ayuda a llevar una dieta saludable.

Cocinar con calor y agua

Aquí se utiliza agua, caldo o vapor para cocinar los alimentos de forma progresiva. Es una técnica saludable muy común para preparar platos como guisos, pescados congelados cocidos o sopas. En general, se utiliza mucho en comidas de invierno como la sopa de verduras o la dorada en caldo.

Cocinar con grasas

Cocinar con grasa implica el uso de aceites u otras grasas para transmitir el calor al alimento. Freír, saltear o rebozar son técnicas que aportan sabor y una textura más intensa, aunque conviene utilizarlas con moderación dentro de una alimentación equilibrada. Elegir grasas de calidad y controlar las cantidades es clave para integrar este tipo de cocción en recetas saludables. Si te apetece probarlo, puedes echarles un ojo a los productos del pescado preparado, ¡el bacalao rebozado te dejará sin palabras!

Otros tipos de cocción

Además de las técnicas más tradicionales, existen otras maneras de cocinar pensadas para ahorrar tiempo y darle un toque distinto a tus platos. Métodos como cocinar en microondas o el uso de freidoras de aire permiten preparar alimentos de forma rápida y práctica, algo muy útil en el día a día o cuando se busca ahorrar en la cocina sin renunciar a platos equilibrados. Aunque no lo creas, ¡se pueden cocinar croquetas congeladas en la freidora de aire o verduras congeladas en el microondas!

¿Cuáles son las formas de cocinar más saludables?

Las formas de cocinar más saludables son aquellas que permiten conservar mejor los nutrientes de los alimentos, controlar el uso de grasas y mantener un equilibrio en la dieta. Técnicas como el horno, el vapor o la plancha suelen ser las más recomendadas dentro de una alimentación saludable, aunque no existe un único método válido para todo. La elección del tipo de cocinado depende del alimento y de las necesidades de cada persona. Lo que es seguro es que todos los métodos entran en la dieta mediterránea, te ayudan a variar tus menús semanales y te sirven para preparar platos ligeros cuando no sepas qué comer en el trabajo.  

Maneras de cocinar pescado

El pescado es un alimento muy versátil y admite numerosas formas de cocinarlo sin perder sus propiedades nutricionales, pero las que más ayudan a conservar sus grasas saludables y su aporte de proteínas son:

Además, estas técnicas permiten aprovechar todos los beneficios del pescado .

Formas de preparar la carne

Las formas de preparar la carne influyen directamente en su digestión. Existen muchos tipos de carne , por lo que no todas se cocinan igual ni admiten los mismos métodos. Pero al ser alimentos con proteína , caben dentro de todas las dietas, incluso en las dietas hipocalóricas , por lo que seguro encuentras tu carne y tu método ideal. Además, puedes inspirarte con muchas recetas para variar tus platos del día a día:

  • El horno: permite cocinar la carne de forma uniforme y con poca grasa añadida. Resulta ideal para piezas grandes o cortes magros. Por ejemplo, puedes sacar provecho a todos los beneficios del pollo cocinándolo en el horno, ¡hay tantas formas que no te aburrirás!
  • La plancha: uno de los métodos más rápidos y ligeros. Cocinar la carne a la plancha requiere poco aceite y permite controlar mejor el punto de cocción. Es una buena alternativa cuando se busca algo fácil, rápido y saludable.
  • El guiso: aunque suele asociarse a platos más calóricos, los guisos suaves y con poca grasa son una forma adecuada de cocinar carnes más duras. Es habitual en recetas tradicionales y menús semanales.

¿Cómo cocinar la verdura?

El vapor, el horno o la verdura salteada rápida son algunas de las técnicas más recomendadas para mantener su valor nutricional. Además, recuerda que las verduras de bofrost* pueden ser una buena opción para el día a día, siempre que se conozcan los pros y contras de las verduras congeladas y se integren dentro de una dieta equilibrada, ya que mantienen sus nutrientes gracias a la ultracongelación.

Ahora que conoces las distintas formas de cocinar… ¿con cuál te quedas? Elegir el método adecuado es una forma sencilla de comer mejor en tu día a día y variar más en tu cocina.

Receta al horno

Receta de Guiso

Receta de salteado